Qué son las plantas silvestres (y por qué no las estás viendo)

Te encuentras en el campo.
Ves verde. Mucho verde.
Hierba, flores, “maleza”… todo mezclado.
Pero si alguien te preguntara qué plantas tienes delante, probablemente podrías reconocer muchas menos de las que realmente hay.
Y no es raro.
Porque el problema no es que falten plantas.
No nos han enseñado a mirarlas.
Cuando empezamos a hacerlo, algo cambia.
Lo que parecía una única masa verde empieza a llenarse de formas, nombres, diferencias y relaciones.
Y ahí aparecen las plantas silvestres.
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Qué son las plantas silvestres
De forma sencilla, llamamos plantas silvestres a aquellas que crecen espontáneamente en un lugar sin haber sido sembradas o plantadas allí de manera deliberada.
No necesitan formar parte de un cultivo para aparecer.
Germinan allí donde coinciden las condiciones que necesitan: suelo, humedad, temperatura, luz, espacio y oportunidad.
Por eso podemos encontrarlas en lugares muy distintos.
No solamente en montañas o bosques.
También aparecen en:
- caminos;
- prados;
- márgenes de cultivos;
- huertos;
- cunetas;
- solares;
- terrenos removidos;
- grietas;
- parques;
- pueblos y ciudades.
De hecho, algunas de las plantas silvestres más comunes están especialmente acostumbradas a convivir con nuestra actividad.
Aparecen precisamente en lugares pisados, removidos, segados o alterados.
Lo silvestre no siempre está lejos.
A veces empieza en la misma acera.
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Una planta silvestre no tiene por qué crecer en un lugar “salvaje”
Esta es una de las confusiones más habituales.
Cuando pensamos en plantas silvestres, es fácil imaginar un bosque, una montaña o un prado alejado de cualquier población.
Pero una planta puede crecer espontáneamente en un lugar profundamente transformado por las personas.
Un huerto es un buen ejemplo.
Plantamos tomates, cebollas o calabacines.
Pero alrededor pueden aparecer por su cuenta cenizos, verdolagas, malvas, amarantos o dientes de león.
Nosotras decidimos dónde colocar el tomate.
Las otras llegaron solas.
Algo parecido ocurre en una cuneta, una parcela abandonada o una grieta entre dos muros.
Son espacios creados o modificados por nuestra actividad, pero las plantas aprovechan las condiciones que encuentran.
Por eso, para empezar a conocer plantas silvestres, no necesitas irte muy lejos.
Probablemente ya convives con unas cuantas.
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Diferencia entre plantas silvestres y plantas cultivadas
La diferencia más sencilla está en cómo han llegado a crecer allí y en la relación que mantenemos con ellas.
Plantas cultivadas
Las plantas cultivadas son aquellas que las personas sembramos, plantamos o mantenemos deliberadamente para algún propósito.
Puede ser para obtener alimento, flores, madera, fibra, sombra o simplemente por razones ornamentales.
Un tomate en un huerto está ahí porque alguien decidió cultivarlo.
Lo mismo ocurre con una lechuga, una lavanda plantada en un jardín o una planta de casa.
Plantas silvestres
Una planta silvestre aparece y completa su ciclo sin que alguien haya decidido colocarla exactamente allí.
Sus semillas pueden llegar transportadas por el viento, el agua, los animales, adheridas al suelo o de muchas otras maneras.
Si las condiciones son adecuadas, germinan.
Y empieza otra historia.
Por supuesto, la realidad es más compleja que una separación perfecta entre “silvestre” y “cultivada”.
Hay plantas cultivadas que escapan de jardines o huertos y comienzan a reproducirse espontáneamente fuera de ellos.
Por eso, cuando profundizamos en botánica, aparecen conceptos como especies naturalizadas, exóticas o autóctonas, que describen cuestiones diferentes.
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¿Silvestre significa autóctona?
No.
Que una planta crezca de forma silvestre en un lugar no significa necesariamente que sea autóctona de ese territorio.
“Silvestre” describe, en este contexto, su forma de crecer.
“Autóctona” habla de su origen y distribución natural.
Una especie introducida desde otra región puede escapar del cultivo, establecerse y reproducirse por sí misma. Cuando esto ocurre hablamos, según el caso y el grado de establecimiento, de especies exóticas o naturalizadas; solo algunas llegan a considerarse invasoras. La normativa española distingue expresamente entre especies autóctonas, alóctonas y exóticas invasoras.
No hace falta memorizar todos estos conceptos ahora.
Pero sí merece la pena quedarse con una idea:
Silvestre y autóctona no son sinónimos.
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Algunas plantas silvestres que probablemente ya has visto
Puede que todavía no sepas reconocerlas todas.
Pero seguramente muchas te resulten familiares.
Diente de león

Sus flores amarillas y sus conocidas bolas de semillas aparecen en prados, caminos y numerosos espacios alterados.
Muchas personas lo reconocen por haber soplado sus semillas de pequeñas mucho antes de conocer su nombre.
Ortiga

Probablemente sea una de las pocas plantas que mucha gente aprende a reconocer sin estudiar botánica.
A veces basta una experiencia con sus pelos urticantes para no olvidarla.
Llantén

Los distintos llantenes aparecen con frecuencia en prados, caminos y lugares pisados.
Sus hojas y, en algunas especies, sus largas inflorescencias pasan fácilmente desapercibidas hasta que alguien te las señala.
Malva

Es habitual verla en bordes de caminos, solares y terrenos alterados.
Sus flores rosadas o violáceas llaman la atención, pero sus pequeños frutos en forma de “quesito” han formado también parte de juegos infantiles y cultura popular.
Amapola

Quizá sea una de las plantas silvestres más reconocibles cuando florece.
Pero reconocer la flor no significa necesariamente saber identificar la planta durante el resto de su ciclo.
Y eso nos da una pista importante: aprender una planta implica verla más de una vez.
Rabaniza

Las rabanizas y otras plantas de la familia de las brasicáceas aparecen frecuentemente en campos, bordes y suelos removidos.
A primera vista pueden parecer simplemente otra hierba con flores.
Cuando empiezas a observar hojas, flores y frutos, aparecen las diferencias.
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¿Todas las plantas silvestres son comestibles?
No.
Que una planta sea silvestre no significa que sea comestible.
Entre la flora silvestre encontramos especies comestibles, medicinales, aromáticas, tóxicas y muchas otras que simplemente forman parte del ecosistema sin que necesitemos atribuirles un uso humano.
Por eso, reconocer una planta y saber que existe no es lo mismo que estar preparada para comerla.
Antes de consumir cualquier especie silvestre es necesario tener una identificación fiable y conocer qué partes pueden utilizarse, en qué momento y con qué precauciones.
Primero reconocer.
Después comprender.
Y solo entonces decidir si tiene sentido utilizarla.
Más adelante dedicaremos un artículo completo a las plantas silvestres comestibles más sencillas para empezar, precisamente porque la comestibilidad merece tratarse con mucho más detalle.
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Por qué vemos plantas, pero no las reconocemos
Aquí está, para mí, una de las partes más interesantes.
No vivimos en un mundo sin plantas.
Vivimos rodeadas de ellas.
Pero hemos aprendido a reconocer mucho mejor las que forman parte de determinados contextos.
Sabemos cómo es una lechuga cuando aparece en una frutería.
Reconocemos un rosal cuando está en un jardín.
Sabemos dónde empieza una planta ornamental y dónde está el césped.
Pero cuando diez especies distintas crecen juntas en el borde de un camino, muchas veces todas reciben una única palabra:
hierba.
Y cuando muchas cosas distintas reciben el mismo nombre, dejamos de buscar diferencias.
No observamos cómo están colocadas las hojas.
No vemos si una planta forma una roseta.
No prestamos atención al tallo.
Ni a las semillas.
Ni al lugar concreto en el que aparece.
No porque no seamos capaces.
Simplemente porque hasta ahora no necesitábamos fijarnos.
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Mirar una planta no es lo mismo que observarla
Mirar ocurre constantemente.
Observamos de verdad cuando empezamos a hacernos preguntas.
- ¿Cómo están colocadas las hojas?
- ¿Es lisa o tiene pelos?
- ¿Crece sola o hay muchas juntas?
- ¿El suelo está seco o húmedo?
- ¿Aparece al sol o a la sombra?
- ¿Estaba aquí hace dos meses?
- ¿Qué ocurre cuando termina de florecer?
Todavía no necesitas saber las respuestas.
El cambio importante empieza al formular las preguntas.
Porque identificar una planta no empieza por recordar su nombre.
Empieza por saber qué mirar.
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Qué cambia cuando empiezas a observar plantas silvestres
Al principio reconoces una.
Y luego ocurre algo bastante curioso.
Empiezas a verla en todas partes.
No porque de repente haya aparecido.
Estaba allí antes.
Lo que ha cambiado es que tu cerebro ya distingue ese patrón dentro del paisaje.
Después llega otra.
Y otra.
Empiezas a notar que no todas las hojas son iguales.
Que unas plantas aparecen siempre juntas.
Que determinadas especies prefieren terrenos removidos.
Que algunas llegan muy pronto en primavera.
Que otras parecen esperar a que llegue el calor.
Poco a poco, aquello que era una masa verde empieza a organizarse.
Dejas de ver simplemente “plantas”.
Empiezas a ver quién está creciendo ahí.
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Las plantas también cuentan cosas sobre el lugar
Una planta no aparece únicamente porque una semilla haya caído allí.
Para prosperar necesita que el lugar reúna determinadas condiciones.
- Humedad.
- Luz.
- Tipo de suelo.
- Temperatura.
- Competencia.
- Perturbaciones.
Por eso observar qué especies aparecen repetidamente en determinados ambientes es también una forma de empezar a leer el paisaje.
Hay plantas habituales de zonas pisadas.
Otras de terrenos húmedos.
Otras prosperan especialmente bien después de remover el suelo.
No necesitamos convertir cada paseo en un estudio ecológico.
Pero sí empezar a formular una pregunta muy sencilla:
¿Por qué esta planta está creciendo precisamente aquí?
Esa pregunta cambia muchísimo la forma de aprender.
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Entonces, ¿Cómo empezar a aprender plantas silvestres?

No necesitas empezar comprando diez libros.
Tampoco intentando aprender cien especies.
Empieza con las plantas que ya aparecen en tu vida.
Una del camino que recorres.
Una del jardín.
Una que aparece todos los años en el huerto.
Obsérvala varias veces.
Mírala cuando es pequeña.
Cuando florece.
Cuando aparecen sus frutos o semillas.
Y después busca su nombre.
Contrasta.
Vuelve a verla.
Aprender plantas funciona mucho mejor cuando el nombre llega después de la curiosidad.
No antes.
En el siguiente artículo profundizaremos precisamente en esto: cómo empezar a aprender plantas silvestres cuando todavía no sabes nada.
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Preguntas frecuentes sobre plantas silvestres
¿Qué significa planta silvestre?
Una planta silvestre es, de forma general, una planta que crece espontáneamente en un lugar sin haber sido plantada allí de manera deliberada. Puede aparecer tanto en espacios naturales como en lugares modificados por las personas.
¿Dónde crecen las plantas silvestres?
Las plantas silvestres pueden crecer en bosques, prados y montañas, pero también en caminos, cunetas, huertos, solares, márgenes agrícolas, parques y ciudades. El lugar dependerá de las necesidades y estrategia de cada especie.
¿Todas las plantas del campo son silvestres?
No. En un mismo paisaje pueden convivir plantas cultivadas, especies sembradas deliberadamente y plantas que han aparecido espontáneamente.
¿Silvestre significa autóctona?
No. Una planta puede crecer espontáneamente en un territorio y haber sido introducida originalmente desde otro lugar. “Silvestre” y “autóctona” describen aspectos diferentes de una planta.
¿Todas las plantas silvestres son comestibles?
No. Existen plantas silvestres comestibles, pero también especies tóxicas o no adecuadas para el consumo. Nunca debe consumirse una planta únicamente porque crezca de forma silvestre; es necesario identificarla con seguridad y conocer sus usos y precauciones.
¿Puede haber plantas silvestres en una ciudad?
Sí. Solares, parques, alcorques, grietas, muros y bordes de caminos urbanos pueden albergar plantas que crecen espontáneamente. Lo silvestre no está limitado a espacios rurales.
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Para seguir mirando
Ahora ya sabes qué estás mirando.
El siguiente paso no consiste en aprender cincuenta nombres de golpe.
Empieza de una manera mucho más sencilla.
→ Qué son las plantas silvestres y dónde encontrarlas
Si quieres aprender conmigo
Si prefieres pasar de la curiosidad a la práctica con una guía más estructurada, en Silvestres y Salvajes también encontrarás recursos y formaciones para aprender a reconocer, observar y utilizar plantas silvestres con más criterio y seguridad.
- Descubrir los cursos y recursos de Silvestres y Salvajes
- Ver las formaciones para empezar con plantas silvestres
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