Hay plantas que aprendemos por su nombre.
La ortiga muchas veces la aprendemos por la piel.
Basta rozarla una vez para recordarla.
Pica.
Escuece.
Y durante mucho tiempo eso puede ser prácticamente todo lo que sabemos de ella.
Hasta que un día descubres que esa misma planta que aprendiste a evitar también se ha utilizado como alimento, fibra textil, planta medicinal y recurso para el huerto.
La ortiga no cambia.
Lo que cambia es lo que sabes de ella.
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Qué es la ortiga mayor
La ortiga mayor (Urtica dioica L.) es una planta herbácea perenne de la familia Urticaceae.
Crece cada año a partir de estructuras subterráneas y puede formar manchas bastante extensas. Esa capacidad de rebrotar y expandirse hace que, cuando encuentra un lugar adecuado, sea frecuente verla formando grupos o colonias.
Su nombre científico ya nos da además una pista sobre cómo se reproduce.
Dioica significa que estamos ante una especie dioica: normalmente las flores masculinas y las femeninas aparecen en plantas diferentes.
Es decir, podemos encontrar ortigas masculinas y ortigas femeninas.
Esto empieza a hacerse visible cuando la planta florece.
Las dos pueden parecernos simplemente “ortigas”, pero al observar sus inflorescencias descubrimos que no todos los ejemplares están haciendo exactamente lo mismo.
Unas plantas producen las flores masculinas y otras, las femeninas.
Cómo reconocer una ortiga
La picadura es una pista evidente.
Pero no debería ser nuestro método de identificación.
Hay varios rasgos que puedes observar sin tocarla.
- Hojas opuestas: nacen de dos en dos enfrentadas a ambos lados del tallo.
- Forma: suelen ser ovaladas o alargadas, terminadas en punta.
- Margen: claramente aserrado.
- Base: frecuentemente acorazonada.
- Tallo: erecto y de sección angulosa, generalmente cuadrangular.
- Pelos: hojas y tallos presentan tricomas, entre ellos los característicos pelos urticantes.
- Nudos: en Urtica dioica pueden observarse cuatro estípulas en cada nudo.
- Flores: pequeñas y verdosas, agrupadas en racimos que nacen de las axilas de las hojas.
Hay además un detalle especialmente bonito para observar desde arriba.
Los pares de hojas van cambiando de orientación a medida que ascienden por el tallo.
Un par mira hacia una dirección.
El siguiente gira aproximadamente 90 grados.
De lejos ves una ortiga.
De cerca empiezas a ver una arquitectura.
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Ortiga mayor y ortiga menor no son exactamente lo mismo
Cuando hablamos simplemente de “ortiga” podemos estar refiriéndonos a distintas especies.
Dos habituales son:
- Urtica dioica, la ortiga mayor, perenne, alta y capaz de formar colonias mediante rizomas.
- Urtica urens, la ortiga menor, anual y normalmente de menor porte.
Ambas pican y ambas han tenido usos tradicionales, pero no conviene convertir “ortiga” en una identificación suficiente.
El nombre común puede abrir la puerta.
El nombre científico nos ayuda a saber qué planta tenemos realmente delante.
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Por qué pica la ortiga
Si miras una ortiga de cerca, verás que sus hojas y tallos están cubiertos de pelos.
Algunos de ellos son tricomas urticantes, estructuras especializadas que la planta utiliza como mecanismo de defensa frente a animales que intentan comérsela.
Son mucho más que simples pelos.
Tienen una estructura rígida y frágil que, cuando rozamos la planta, puede romperse y entrar en contacto con nuestra piel. Es entonces cuando se liberan las sustancias responsables de esa reacción tan característica: picor, escozor, enrojecimiento y, a veces, pequeñas ronchas.
Entre las sustancias identificadas en este sistema aparecen histamina, acetilcolina y serotonina.
Durante mucho tiempo se explicó el picor de la ortiga casi exclusivamente por la presencia de ácido fórmico, pero hoy sabemos que la reacción es más compleja y no depende de una única sustancia.
Lo que sentimos cuando rozamos una ortiga no es una característica accidental de la planta.
Es un sistema de defensa extraordinariamente eficaz.
Y hay algo especialmente curioso: ese mecanismo que consigue que aprendamos rápidamente a no tocarla es también el que hace que resulte difícil imaginarla como alimento.
Hasta que descubrimos que los tricomas pueden dejar de ser un problema cuando sabemos cómo tratar la planta.
→ En Cómo cocinar ortigas: qué partes utilizar y cómo hacer que dejen de picar podrás ver qué ocurre con estos tricomas cuando procesamos la planta.
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Dónde crece la ortiga
Encontrar una planta también significa empezar a preguntarse por qué está allí.
La ortiga suele aparecer en terrenos frescos, fértiles y ricos en nutrientes, especialmente donde existe bastante materia orgánica.
Por eso es habitual verla en:
- bordes de huertos;
- proximidades de corrales y establos;
- márgenes húmedos;
- setos;
- zonas removidas;
- terrenos donde se acumula materia orgánica.
Muchas veces aparece precisamente en esa frontera entre actividad humana y vegetación espontánea.
Alrededor de lugares habitados.
Junto al ganado.
En antiguos cultivos.
En márgenes que nadie planta, pero que tampoco están completamente desligados de nosotros.
La ortiga no solo te permite reconocer una especie.
También empieza a contarte algo del lugar donde estás.
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Cuándo aparece la ortiga
Al ser perenne, la Urtica dioica puede rebrotar año tras año desde sus estructuras subterráneas.
En primavera aparecen los brotes nuevos.
Con el avance de la estación los tallos crecen y las hojas se desarrollan.
Después llega la floración y, en los ejemplares femeninos, las semillas.
Y esto importa mucho si quieres conocerla de verdad.
Porque la ortiga de principios de primavera no se parece exactamente a la planta alta cargada de racimos que encontrarás meses después.
Una planta no es una fotografía.
Es todo lo que le ocurre durante el año.
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Qué partes de la ortiga se usan y para qué
Hablar de “la ortiga” como si toda la planta sirviera para lo mismo simplifica demasiado.
Distintas partes se han utilizado con finalidades diferentes.
- Brotes y hojas jóvenes: principalmente como alimento y también en distintos usos tradicionales.
- Semillas: se han incorporado a preparaciones culinarias y condimentos.
- Raíz: tiene una historia de uso fitoterapéutico diferente a la de las hojas.
- Tallos: históricamente se han aprovechado por sus fibras para textiles y cuerdas.
- Planta aérea: también se utiliza en preparados agrícolas, como los fermentados de ortiga para el huerto.
Y aquí aparece una de las cosas más interesantes de aprender plantas.
Una misma especie puede tener historias completamente distintas dependiendo de la parte que estés mirando.
Conocer una planta no es descubrir para qué “sirve”.
Es entender qué parte se ha utilizado, cómo y en qué contexto.
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¿La ortiga se come?
Sí.
Y probablemente esta sea una de las cosas que más sorprenden cuando empiezas.
Los brotes y hojas jóvenes de ortiga han formado parte de la alimentación tradicional y pueden utilizarse como otras verduras de hoja una vez procesados correctamente.
En materiales de referencia aparecen preparaciones como sopas, purés, tortillas, pestos y otros usos culinarios.
Pero hay una diferencia evidente.
No cogemos una hoja fresca y nos la llevamos directamente a la boca.
La cocción, el secado y otros procesados adecuados inutilizan el mecanismo físico de los pelos urticantes.
La planta que no quieres rozar con la mano puede terminar unas horas después en el plato.
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Una idea para llevarla a la cocina
Una crema de ortigas es una forma sencilla de empezar.
Las hojas jóvenes pueden utilizarse como otras verduras de hoja y combinarse con patata, puerro, cebolla u otras verduras.
También funcionan en tortillas, rellenos o pestos.
No hace falta empezar haciendo algo extraordinario.
A veces basta con descubrir que aquello que siempre habías evitado también podía convertirse en ingrediente.
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La ortiga también tuvo otros usos
Reducir la ortiga a una planta que pica —o incluso únicamente a una planta comestible— deja fuera buena parte de su historia.
Se ha utilizado como planta medicinal en distintas tradiciones.
Sus tallos contienen fibras resistentes que se han aprovechado para elaborar tejidos y cuerdas.
Sus semillas también se han utilizado.
Y todavía hoy es habitual encontrarla en huertos transformada en preparados vegetales para el cultivo.
Una sola planta.
Alimento.
Fibra.
Remedio tradicional.
Recurso agrícola.
Quizá el problema nunca fue que la ortiga sirviera para poco.
Quizá dejamos de saber todo lo que estábamos mirando.
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Preguntas frecuentes sobre la ortiga
¿Por qué pica la ortiga?
Porque posee pelos urticantes especializados que pueden romperse al contacto con la piel y liberar sustancias irritantes. Entre las sustancias identificadas se encuentran histamina, acetilcolina y serotonina.
¿La ortiga es comestible?
Sí. Los brotes y hojas jóvenes se han utilizado tradicionalmente como alimento, pero deben identificarse correctamente y procesarse antes del consumo para desactivar el efecto urticante.
¿Qué partes de la ortiga se utilizan?
Depende del uso. Los brotes y hojas jóvenes se emplean en cocina; las semillas también pueden aprovecharse; la raíz tiene usos fitoterapéuticos específicos y los tallos se han utilizado históricamente por sus fibras.
¿Cuándo florece la ortiga?
Urtica dioica florece habitualmente desde finales de primavera y durante el verano, aunque el momento concreto depende del clima, la altitud y las condiciones del lugar.
¿La ortiga mayor y la ortiga menor son la misma planta?
No. Urtica dioica y Urtica urens son especies diferentes. La primera es perenne y normalmente de mayor porte; la segunda es anual y generalmente más pequeña.
¿Para qué sirve la raíz de ortiga?
La raíz de Urtica dioica tiene usos fitoterapéuticos diferentes a los de las hojas y ha sido empleada especialmente en preparados relacionados con síntomas urinarios masculinos. Este tema merece tratarse aparte porque no puede extrapolarse el uso de la raíz al resto de la planta.
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Para cerrar
Seguramente no necesitabas que nadie te enseñara que una ortiga pica.
Eso ya lo habíamos aprendido.
Lo interesante empieza después.
Cuando miras sus hojas.
Sus tallos.
Los racimos que aparecen en verano.
El lugar donde crece.
Y descubres que la planta que habías reducido a una sensación desagradable también ha formado parte de nuestra cocina, nuestra medicina tradicional, nuestros huertos e incluso nuestra forma de vestirnos.
La ortiga siempre estuvo ahí.
Solo que ahora tenemos más cosas que mirar.
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Si quieres seguir avanzando
Reconocer una ortiga es solo el principio.
La planta cambia mucho a lo largo del año, y con ella cambian también las partes que podemos observar, recolectar o aprovechar.
La ortiga de primavera y la ortiga de finales de verano son la misma planta.
Pero no están en el mismo momento ni nos ofrecen lo mismo.
→ Cuándo recoger ortigas: hojas, semillas y qué cambia durante el año
Si quieres aprender a reconocer plantas silvestres más allá de una fotografía y empezar a comprender cómo cambian, cuándo aparecen y qué posibilidades ofrecen, en Silvestres y Salvajes encontrarás cursos y recursos para recorrer ese proceso con más profundidad.
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