Semillas de ortiga: cuándo aparecen y cómo utilizarlas en la cocina

Durante buena parte del año miramos la ortiga casi siempre de la misma manera.

Las hojas.

Los pelos que pican.

Quizá los brotes tiernos que podemos cocinar.

Pero cuando avanza el verano ocurre algo distinto.

Entre las hojas aparecen racimos que poco a poco cambian de aspecto.

Y, si la planta que tienes delante es femenina, allí empezarán a desarrollarse los frutos que contienen sus semillas.

La ortiga que en primavera recogíamos por sus hojas meses después nos invita a mirar otra parte de la planta.

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Antes de buscar semillas, hay que mirar las flores

Aquí vuelve a ser importante una característica de Urtica dioica que ya vimos en el artículo principal.

Es una especie dioica.

Eso significa que las flores masculinas y femeninas aparecen normalmente en plantas diferentes.

Así que no todas las ortigas producirán semillas.

Las plantas masculinas producen el polen.

Las femeninas desarrollan, después de la polinización, los pequeños frutos donde se encuentra la semilla.

Dos plantas pueden parecernos prácticamente iguales durante meses.

La reproducción hace visible una diferencia que antes había pasado desapercibida.

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Cómo distinguir una ortiga femenina de una masculina

Cuando empiezan a aparecer las inflorescencias resulta más fácil observar las diferencias.

Las flores son pequeñas, verdosas y poco llamativas. No estamos ante una planta que anuncie su floración con grandes pétalos.

Precisamente por eso hay que acercarse.

En términos sencillos, los racimos masculinos suelen presentar un aspecto más ligero durante la floración, mientras que los femeninos van cambiando conforme se desarrollan los frutos.

Con la maduración, estos últimos pueden verse más llenos y colgantes.

Aquí ya no basta con reconocer “una ortiga”.

Empiezas a preguntarte qué ortiga tienes delante.

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¿Dónde están exactamente las semillas?

Lo que solemos llamar directamente “semillas de ortiga” está asociado a esos pequeños frutos que aparecen agrupados en los racimos de las plantas femeninas.

Son diminutos.

Por eso, si solo estamos acostumbrados a mirar hojas, pueden pasar completamente desapercibidos.

No esperes encontrar una semilla grande o evidente.

Hay que acercarse al racimo, observar cómo ha cambiado después de la floración y fijarse en esas pequeñas estructuras que ahora ocupan el lugar de las flores.

A veces aprender una planta no consiste en encontrar algo nuevo.

Consiste en acercarse más a lo que ya habías visto muchas veces.

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Cuándo aparecen las semillas de ortiga

Las semillas llegan después de la floración.

Por eso no podemos dar una fecha exacta válida para cualquier territorio.

Altitud, temperatura, humedad y condiciones locales modifican bastante el calendario.

Como orientación general, durante el verano las plantas femeninas empiezan a desarrollar sus frutos y hacia finales del verano podemos encontrar racimos más avanzados.

Pero es mucho más útil aprender a mirar el estado de la planta que quedarse únicamente con un mes.

No recolectes porque el calendario diga agosto.

Recolecta cuando la planta te muestre que ha llegado ese momento.

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Cómo saber cuándo están maduras

Un racimo recién formado y uno con los frutos maduros no tienen exactamente el mismo aspecto.

A medida que avanza el proceso, los racimos femeninos se ven más desarrollados y cargados.

En los materiales que hemos utilizado para estudiar la ortiga aparece precisamente esta idea: esperar hasta que los racimos estén maduros y se desprendan con facilidad al manipularlos.

Más que memorizar una prueba única, observa varias señales juntas:

La madurez no suele anunciarse con una sola señal.

Se reconoce sumando pequeñas pistas.

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Cómo recoger semillas de ortiga

La ortiga sigue teniendo tricomas urticantes aunque lo que nos interese ahora sean los racimos.

Así que los guantes siguen siendo útiles.

Una forma sencilla de recolectarlas es:

No hace falta llevarse todas las semillas disponibles.

Precisamente porque estamos recogiendo una parte reproductiva de la planta, tiene sentido hacerlo en pequeñas cantidades y dejar buena parte de los racimos donde están.

Cuando recogemos semillas no estamos cogiendo solo un ingrediente.

Estamos tocando la siguiente generación de la planta.

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Cómo secarlas antes de utilizarlas

Si quieres guardarlas, es importante que estén completamente secas.

La humedad residual puede estropear fácilmente cualquier semilla almacenada.

Puedes extender los racimos sobre una superficie limpia y dejarlos secar en un lugar ventilado y protegido de la humedad.

Después resulta más fácil frotarlos suavemente y separar las semillas del resto del material vegetal.

No hace falta conseguir una limpieza perfecta para utilizarlas en casa.

Estamos hablando de un ingrediente silvestre diminuto, no de un producto industrial uniforme.

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¿Las semillas de ortiga se comen?

Sí, se han utilizado como alimento y pueden incorporarse en pequeñas cantidades a distintas preparaciones.

Pero aquí haría una distinción importante.

No necesitamos justificar su uso llamándolas “superalimento”, “energizante” o atribuyéndoles una lista de efectos extraordinarios.

Culinariamente ya tienen interés por sí mismas:

son otra parte aprovechable de una planta que normalmente reducimos a sus hojas.

La gracia no está en convertirlas en un suplemento.

Está en descubrir otra forma de utilizar la misma planta.

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Cómo utilizar las semillas de ortiga en la cocina

Por su pequeño tamaño funcionan especialmente bien como complemento o condimento.

No necesitas construir un plato entero alrededor de ellas.

En panes y masas

Puedes añadir una pequeña cantidad a panes, crackers u otras masas junto con otras semillas.

Aquí funcionan casi como un ingrediente de textura.

En yogur o preparaciones frías

También pueden incorporarse a yogures, quesos frescos o preparaciones similares.

Una forma sencilla de utilizarlas sin hacer de ellas algo extraordinario.

Como parte de una mezcla de semillas

Pueden combinarse con otras semillas y especias para terminar verduras, ensaladas o tostadas.

Sal de semillas de ortiga

Quizá una de las formas más sencillas de empezar sea triturarlas ligeramente con sal.

No hace falta una receta complicada.

Semillas bien secas, sal y un mortero.

El resultado puede utilizarse como cualquier otro condimento para terminar platos.

A veces llevar una planta a la cocina no significa preparar una receta.

Puede significar simplemente encontrarle un lugar en un gesto que ya haces cada día.

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Una misma planta, dos momentos completamente distintos

En primavera buscábamos otra cosa.

Brotes.

Hojas tiernas.

Plantas todavía pequeñas.

Ahora estamos frente a tallos altos y racimos cargados de frutos.

Y eso cambia nuestra manera de acercarnos a la ortiga.

La especie no ha cambiado.

Ha cambiado el momento de su ciclo.

Conocer una planta también significa saber reconocer cuándo deja de ofrecernos una cosa y empieza a ofrecernos otra.

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¿Por qué dejar parte de las semillas?

Porque una planta silvestre no está produciendo semillas para nosotros.

Son parte de su reproducción.

Eso no significa que nunca podamos recolectarlas.

Significa que podemos hacerlo entendiendo qué estamos recogiendo.

Si encuentras una población abundante, bastan unos pocos racimos para experimentar en casa.

No necesitamos convertir cada descubrimiento en una cosecha.

Que algo sea aprovechable no significa que tengamos que aprovecharlo todo.

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Preguntas frecuentes sobre las semillas de ortiga

¿Cuándo se recogen las semillas de ortiga?

Después de la floración, cuando los frutos de las plantas femeninas están bien desarrollados y maduros. El momento exacto varía según clima, altitud y territorio, por lo que conviene observar el estado de los racimos más que seguir una fecha fija.

¿Todas las ortigas producen semillas?

En Urtica dioica, no. Es una especie dioica, por lo que normalmente existen plantas masculinas y femeninas separadas. Son las flores femeninas las que, tras la polinización, desarrollan los frutos que contienen las semillas.

¿Las semillas de ortiga son comestibles?

Sí, pueden utilizarse en pequeñas cantidades en distintas preparaciones culinarias, por ejemplo en panes, masas, mezclas de semillas o condimentos.

¿Hay que secar las semillas antes de guardarlas?

Sí. Si se quieren almacenar, deben estar bien secas para reducir el riesgo de deterioro por humedad.

¿Cómo se distinguen las semillas de las flores?

Las flores aparecen primero. Después de la polinización, en las plantas femeninas se desarrollan pequeños frutos en esos mismos racimos. Observar la misma planta durante varias semanas es una de las formas más sencillas de aprender a distinguir ambos momentos.

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Para cerrar

La primera vez que aprendemos una ortiga solemos mirar sus hojas.

Después quizá aprendemos a cocinarla.

Y cuando creemos que ya sabemos qué estamos mirando, llega el verano y aparecen los racimos.

Ahí la planta vuelve a complicar un poco la historia.

Porque conocerla ya no significa saber reconocer una hoja dentada.

Significa entender qué está ocurriendo en ella.

La misma ortiga que recogiste en primavera sigue delante de ti.

Solo que ahora está haciendo otra cosa.

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Si quieres seguir avanzando

Hasta ahora hemos hablado sobre todo de reconocer, recolectar y cocinar la ortiga.

Pero hay otra parte de su historia que explica por qué lleva siglos apareciendo también en boticas y preparados tradicionales:

sus usos medicinales.

→ Propiedades de la ortiga: usos tradicionales y qué sabemos realmente

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Si quieres aprender conmigo

Si quieres aprender plantas silvestres entendiendo no solo cómo se llaman, sino también cómo cambian y qué partes podemos observar en cada momento, puedes seguir profundizando con los cursos y recursos de Silvestres y Salvajes.

→ Ver cursos y recursos sobre plantas silvestres

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